El
verano ya está aquí, y este año hay más ganas de
playa que nunca. Por diversas cuestiones –trabajo, proyectos o
males– no hemos podido hacer las escapadas que nos hubiera gustado. Con los
padawanes ya con sus
midiclorianos saliéndoseles por las orejas, la playa este año promete emociones fuertes. Así que esta primavera uno de los objetivos era que los pequeños tomaran clases de
natación y adquirieran cierto dominio en el agua.
Desde que tenían apenas siete u ocho meses,
Luke y
Leia han sido muy de
playa. Los primeros años, incluso antes de saber andar, cuando se familiarizaban con el agua, había que sacarlos. A
Leia le encanta jugar con las olas. Esta temporada, ya con 3 años y medio, con mucha más autonomía y sin
miedo a nada, hay que proseguir con su
adiestramiento Jedi, y mejor asegurarnos de que para cuando vayamos a la playa, al menos sepan mantenerse a flote. Obviamente no vamos a dejar que se bañen solos, pero
nadar bien es algo que tienen que saber hacer, y cuanto antes dominen ese
poder, mejor.
Han estado asistiendo a un
curso para niños en un centro deportivo cercano con muy buenas instalaciones, un par de días a la semana. Siendo por la tarde, es la
Maestra-Jedi la que los ha llevado siempre, pero en un par de ocasiones ha coincidido que yo tenía el día libre, y he podido ir con ellos a la
piscina. Toda una experiencia, la verdad. Es una pequeña
locura; cambiarlos, y cambiarte tú, bañadores, gorros, chanclas, todo sin que se desmadren, sin perder nada, con esa taquilla minúscula, ese banco húmedo donde no puedes apenas ni sentarlos, sin que se te olvide nada. Cuando por fin los dejas en manos de los
monitores, estás pidiendo a gritos tirarte tú mismo a la
piscina.
Lo que me llamó positivamente la atención es que yo no era el único
padre con niños pequeños allí. A la hora de las
clases para niños y bebés, al menos cuatro o cinco papás estaban cambiando a sus hijos. Incluso uno estaba usando un
cambiador –¡un cambiador en un vestuario de hombres!– para ponerle el bañador a un
bebé de apenas un añito. Y fue una sensación genial, ver a otros padres
implicados, pasando por la experiencia con sus hijos, igual que yo. Para mí han sido solo un par de tardes, pero imagino que otros, algunos, lo harán constantemente. Y por una vez no me sentí
el raro, como tantas otras veces. Al contrario, me sentía un poco
el torpe, no era capaz de manejarme tan bien como algunos de ellos.
Una horita después, se acaba la
clase. A recogerlos y volver a la
locura. Porque todos los niños salen a la vez. Los duchas como puedes, sin que se te escapen, sin perder nada, e intentando mantener un mínimo de control y
dignidad, porque tú estás igual, en bañador y a medio
duchar, intentado utilizar tus torpes
poderes jedi para mantener en su sitio las toallas y es resto del
torbellino que te rodea. Bolsas, toallas, mudas secas, peines, zapatillas. Revisas de nuevo la taquilla, esperando no olvidar nada. Cuando por fin sales por el control de acceso y vas a buscar el coche, ya necesitas
otra ducha. En un
spa.
¿A ninguno más le pasa esto de dudar si el fin justifica los medios? ¿Son de verdad necesarias estas pequeñas
locuras voluntarias?
Me ha encantado eso de " intentando mantener un mínimo de control y dignidad, porque tú estás igual, en bañador y a medio duchar, intentado utilizar tus torpes poderes jedi para mantener en su sitio las toallas y es resto del torbellino que te rodea."
ResponderEliminarVamos que ya queda menos :-)
A mí también! Qué locura!
EliminarJoaquim, Raquel, no te riaiiiissss :P
EliminarYo también hablé de esto en mi blog :P... Es estresante llevarlos a la piscina... pero mola!
ResponderEliminarMira, aquí: http://yanosoyunpadrenovato.blogspot.com/2015/03/experiencias-de-piscina-no-hay-dos.html
Claro que mola! Se lo pasan pipa, y es toda una experiencia. A mi se me cae la baba viéndolos progresar y atreverse a cosas cada vez más 'grandes' ;)
EliminarMadre mía que locuraaaaaaaaaa
ResponderEliminarY tanto. Pero al final, el asunto es pasarlo bien, y aprender. Una fase más, una gran experiencia ;)
Eliminar¡Interesante post! Si tus hijos disfrutan nadando, puedes pensar en incluir una piscina en casa. Nadar a los más pequeños les permitirá estar sanos al practicar deporte. La piscina que añadas en casa debe contar con unos materiales de calidad que permitan bañarse con seguridad. Acude a una tienda especializada donde te asesoren de forma personalizada.
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