Este
verano que se termina teníamos una misión que cumplir. Los cuatro. En septiembre los pequeños
padawanes empezarán a ir al
colegio, y había que atar varios cabos y solucionar algunos asuntos previos, como que dejaran los
pañales o incluso que fueran capaces de ir al baño por su cuenta. Un adiestramiento
jedi en toda regla, y por partida doble –como casi todo en esta casa–. Y tengo que reconocer que a punto ya de finalizar el verano, y después de mucho batallar, me encuentro
sorprendido satisfecho. Ha sido duro, a ratos
desesperante, pero cuando unas semanas antes de ir de veraneo empezamos la
'Operación Pañal', no me imaginaba lo relativamente bien que se le daría a los
padawanes eso de
ir al baño y controlar (casi siempre) sin
escapes.

Los
tiempos siempre son importantes cuando se trata de alcanzar nuevos hitos en el
desarrollo de los pequeños, y normalmente son ellos los que marcan el
ritmo. Cada niño tiene su momento, su
velocidad, y puede que unos estén preparados para conseguir ciertos
logros antes que otros, mientras que para otras cuestiones haya que esperar más. Antes de empezar, repasé varias
webs y
blogs en busca de
consejos, y la verdad es que encontré material para todos los gustos. Incluso alguno con
guías paso a paso de cómo conseguir olvidarse del pañal en tan solo un fin de semana. La verdad, no me quiero imaginar dando de beber
agua y zumos en cantidades desmesuradas durante todo el día a los peques para ir detrás de ellos con la
fregona y el cubo. No me hubiera gustado pasar por eso, y creo que a los niños tampoco.
Así que mejor que ellos marcaran su propio
ritmo, y nosotros buscamos el momento más adecuado. Antes del verano, decidimos empezar a
probar con la pequeña
Leia, más dispuesta a
colaborar, para no saturarnos con dos
padawanes salvajes en libertad a la vez. Antes incluso de ir a pasar unas semanas a la playa, que se supone el momento
ideal. Y la verdad es que desde el principio fue bastante estresante. Desde la primera
noche durmió sin pañal, y durante los primeros días rara era la mañana que amaneció con la cama
mojada. Un aguante increíble el de la pequeña. El resto del tiempo había que estar pendiente a ella, alerta a cualquier síntoma o indicio, y llegamos a
desesperarnos en más de una ocasión, pero en cuanto comprendió qué era lo que esperábamos de ella, ya todo fue a
mejor. Es muy receptiva, y atiende y entiende perfectamente las
charlas. Durante un par de semanas, teníamos escapes y olvidos, pero pronto alcanzó el punto al que queríamos llegar: que fuera ella la que
pidiera el pipí por sí sola.
El pequeño
Luke empezó un par de semanas después, cuando su hermana ya tenía algo de
rutina asumida,
ya en la playa. Y se adaptó al ritmo muy rápido, aunque por la noches dormía con pañal. Los accidentes, olvidos, y
charlas se repetían, a veces incluso a pares, y más de una vez llegamos a perder de vista la luz al final del túnel. Pero poco a poco, los pequeños aprendices empezaron a
dominar sus
poderes, cada vez más controlado. Con
Luke no pudimos prescindir de los pañales nocturnos, no aguantaba tanto, aunque muchas mañanas se levantaba seco. El resto del mes fue un examen constante de su dominio –y nuestros nervios–, su
autocontrol –y el nuestro–, repetición de rutinas y
control de daños. El mes de julio nos dejó a nosotros un bonus de
+2 a la Paciencia. Es lo que tiene que sean ellos los que marquen
su propio ritmo y su momento.
Para finales de mes, de vuelta ya a casa, teníamos ya planteado un
nuevo reto: nos íbamos de viaje unos días a
Italia, a
Roma y
Florencia –esto tiene un post pendiente–. Una de las maletas que hicimos estaba reservada exclusivamente a
mudas y ropa de repuesto. Pero casi podríamos habérnosla ahorrado. En todo el viaje no hubo ningún
escape, ni nos acordamos de los pañales, y los
padawanes se manejaban ya con una
soltura increíble, en baños públicos, bares, hoteles, el avión...
Dominio total del
Lado Luminoso de la Fuerza. A la vuelta a casa,
Luke también se despidió por fin de sus pañales nocturnos.
Aún así los
incidentes siguen sucediendo, y me temo que seguirán por un tiempo. Sobre todo al
cambiar las rutinas y los hábitos, pasar un fin de semana fuera, un día en la playa, salirnos de lo habitual. Volver de estar un par de días fuera es posible causa de un
paso atrás. Otra cosa será que aprendan a manejarse por sí solos con todo lo que rodea el uso del
baño, bajarse y subirse bien la ropa, limpiarse solos, lavarse las manos. Me temo que para el
comienzo de curso –que también tiene otro post pendiente– vamos a tener unas semanas
intensas. Que la
Fuerza nos acompañe...
¡Que la Fuerza os acompañe!
Uf, operación pañal... A Bamba #1 decidieron quitarle el pañal a finales del año pasado en p2 porque en p3 es mejor empezar sin (él es de diciembre), pues... a día de hoy (3 años y poco) aún tenemos algún que otro escape. A él no le respetaron en el cole en este aspecto, él no había pedido quitar pañal, y para mí, eso es clave en estos casos, hay que seguir al niño...
ResponderEliminarEs normal. Los míos también son de diciembre. Esta operación pañal fue con 2 años y medio, antes de entrar en infantil de 3 añitos. Y está claro que el que decide y tiene que aprender y 'cambiar el chip' por sí mismo es el peque. Tiene que estar preparado, otra cosa es que nosotros lo acompañemos y ayudemos en lo que podamos ;)
Eliminarmarmataquillasmetalicas.es
ResponderEliminarUna manera efectiva de organizar la ropa de cada uno es utilizando muebles de metal de colores. Esto facilita la identificación rápida y ordenada de prendas según preferencias personales o necesidades específicas.